LA CAPTURA DEL INSTANTE

 

Cuando contemple por vez primera los cuadros de JAIGARR me hicieron sentir que estaba delante de un trabajo pictórico muy elaborado, bien desarrollado y fenomenalmente planteado, y a medida que iba viendo una obra tras otra… sentía… que todas podrían servir para un gran trabajo terapéutico y muy sanador, al modo de un novísimo Test de Rorscharch. La obra de JAIGARR, pensé que podía llegar a… motivar al cerebro en lo que misteriosamente la misma obra pictórica encerraba, que era una especie de… búsqueda del subconsciente en las formas sin forma del digamos abstracto. Formas que se concebía ver, pero que el pintor parecía no haber elaborado, al menos no todas ni totalmente, intencionadamente. Pero allí estaban… y se las veía… surgir en medio de… toda esa explosión de colores y más colores… aquellas pinturas de Jaigarr, eran como un reto, para mi cerebro acostumbrado a ver más allá de lo evidente

Ver aquellas enormes explosiones pictóricas abriéndose camino en mi mente y llegándose a mi alma…fue un momento… ILUMINADOR…

Pero allí estaban… y se las veía… surgir en medio de… toda esa explosión de colores y más colores… aquellas pinturas de Jaigarr, eran como un reto, para mi cerebro acostumbrado a ver más allá de lo evidente. Ver aquellas enormes explosiones pictóricas abriéndose camino en mi mente y llegándose a mi alma… fue un momento… ILUMINADOR… porque allí en cada una de las pinturas a mi alcance visual, había algo más, que una compleja, pero sin duda hermosa composición llena de colores vivos y luminosos, la cual me connotaba alegría y vivacidad. Como entendida en cromoterapia y mándalas terapéuticos sabía que toda pintura con colores ocres y apagados, o que presenta pocos contrastes, puede transmitirnos tristeza y opresión, mientras que el despliegue de todo ese tono colorista es… todo lo contrario…

Así que me sentía vital y admirada, delante de toda esa esplendida obra genuina y eficaz, cuyas formas me recreaban múltiples posibilidades de imaginar en mi cerebro gracias a la textura brillante y a los colores primarios vitales en profusión de los que se había valido el artista. Al contemplar la obra se producían en mi interior distintas emociones. Éstas podían estar y ser creadas por efecto de los colores, o directamente por el que me parecía, al pronto… el caprichoso trazo de un mistérico pincel y así podía ver y sentir que junto a un trazo grueso y furioso que podía transmitirme inquietud, había un delicadísimo trazo suave y fino que me transmitía gran calma y que todo ello formaban… campos coralinos del más bello océano, o arboledas infinitas, o caminos hacia universos galácticos… y todo ello podía contemplarlo en apenas… unos centímetros de aquellos pequeños cuadros o… en su máxima expresión en los más grandes.

De algún modo que no se explicar mirar los cuadros de JAIGARR me llevaban muy adentro de mi misma, así como a los diferentes universos y a la naturaleza en plenitud. En sus cuadros veo duendes, hadas y toda clase de formas y personajes, como si los mismos cuadros me dejasen seguir creando por mí misma lo que ellos ya poseen y que de pronto emergen… de su adentro a mi afuera… y viceversa… un deleite sin duda alguna y una gran abstracción… donde primero con los ojos muy abiertos y luego con ellos entrecerrados, sin dejar de mirarlas, las pinturas de Jaigarr se desnudan y se visten de cuanto tu precisas y quieres ver y…cosa curiosa a la vez, te desnudan…

Para analizar una pintura, y más si es abstracta, es importante alejarse lo más posible de la impresión de lo puramente denotativo. Si nos guiamos únicamente por los signos icónicos, lo máximo que podemos llegar a decir, por ejemplo de la Gioconda es que solo representa a una mujer sentada, cuando sabemos que es mucho más.

Cuando frente a una obra de arte, sea o no abstracta, nos atenemos al significado explícito -lo más claramente denotado-, estamos renunciando al desafío implícito. Este desafío consiste en descubrir qué connota la obra, qué nos quiere decir más allá de lo que muestra, y para dilucidarlo tenemos que agregar a nuestro análisis el aporte de los sentimientos que nos conlleva mirarla desde la absoluta sorpresa por lo que no vemos, pero… que de un modo interno… vemos. ¿Qué nos pasa cuando vemos y observamos una pintura abstracta?, ¿realmente las formas y colores de las pinturas abstractas no remiten a nada?, como algunos (que no aman este arte) comentan… de que en realidad este arte sale de la nada y nada representa, o por el contrario ¿todo lo que nuestro cerebro entiende por extraño desea desentrañarlo y a su modo lo hace y lo abstracto además de un reto es un entrene mental…?, ¿es posible en pintura una emancipación total del motivo que sea que nos lleve a crear?

Para mí, el arte abstracto, es un poder liberarme de todo planteamiento lógico posible, lo abstracto me estaría proponiendo una relación distinta como espectadora con la obra que observo, una relación menos racional, menos conceptual y más sensorial… un abandonarse y disfrutar de las formas, los colores, etc. y este es un modo donde solo así, la pintura abstracta tendría un impulso más… digamos de moverme, de ir hacia la imaginación del que la mira, apoyando quizás que esa mirada creciese y se agigantase con ello mismo. Miles de personas sentirán pánico al enfrentarse a una pintura cualquiera y más aún, yo diría que, a la llamada abstracta… porque se teme no entenderla. Otras muchas veces, unos y otros saben lo que les produce emocionalmente la obra, pero encuentra difícil explicar la razón. Algunas pinturas expresan tranquilidad y reposo, otras belleza y tonalidades delicadas, otras… caos y estrépito. No importa cuánto difieran unas de otras, o de qué corriente o época sean; los pasos para analizarlas son comunes a todas.

Una pintura es una representación del espacio, por lo tanto dentro de ella rigen conceptos básicos de la naturaleza. Sabemos que ésta tiende al equilibrio y a la simplicidad. Que existe un arriba y un abajo y una dirección izquierda-derecha. El soporte de las obras de arte al cual denominaremos “plano básico” es, por lo general, rectangular. Lo que llamamos una “composición pictórica” no es más que la manera que el artista ha elegido para distribuir los elementos de su representación en el plano básico. Siento que el autor Jaigarr, y en líneas generales en toda su creación, se caracteriza por el empleo de un tipo de pintura que diferente a otras en su textura, le permite el juego visual brillante, nutriendo una obra que exhibe colores ardientes, verdes y azules, rojos y naranjas que dan a entender una personalidad intensa, pero un tanto contenida. La pintura, en general, de Jaime Garrido JAIGARR, destaca también por su expresión galáctica, por configurar un centro, que se convierte en eje, pero que no es clásica en su concepción más profunda, sino más bien compleja en el sentido de que la armonía para el creador no estriba en la consolidación de una composición muy controlada, que lo está, sino más bien en el desarrollo de unos considerandos espaciales, a partir de los cuáles todo se entiende y que se basan, según mi apreciación humilde, en ser consciente de la fugacidad del instante y de lo efímero de la existencia. Estos cuadros de las pinturas JAIGARR son para mí en primer lugar, la expresión de la esencialidad de lo sensible; la creencia y la persistencia en una actitud de plasmar la fugacidad de la vida; también su voluntad de dar a conocer la intensidad del instante y la insistencia en reflejar la ardiente necesidad de cambio y más cambio puesto que no hay un cuadro que se le asemeje al de al lado…

La vida es cambio y la obra de Jaigarr, expresa esta vinculación real con la transmutación permanente. Lo que es complejo se vuelve simple. El instante de la luz nunca es igual. Una mirada a sus obras cambia según el estado del ánimo que fluye en quien la contemple… y no en la hora del día. La persona al mirar sus obras atraviesa sin duda por distintos cambios de ánimo. Por esta razón su creación está basada en un discurso de lo circunstancial. Sus formas múltiples, oceánicas, galácticas, presentan actitudes diferentes. Su visión de lo que en su SER, el autor denota sentir al crear sus obras, es distinta en según qué momentos. Reflexiona en torno a la veracidad de la existencia a partir de la constatación de lo efímero, para transmutarlo. Sus paisajes son de fuera de este mundo, pero el autor los “atrapa en él” y parecen no estar preparados aún para ser asumidos por los que miramos extasiados a tanta belleza universal. Incorpora un discurso de la observación basado en la perspectiva del cambio. Hay objetos y formas y personajes dentro de su obra, que parecen encontrarse “por casualidad”. Existen elementos, yo diría que mágicos o místicos, que integran la composición a partir de una “impresión inexplicable que el artista recoge y acepta. Es decir, que aunque hay sin duda una preparación previa a lo que se quiere lograr, el autor no la fuerza jamás. Sus “marinas subacuáticas” sin pretender serlo al uso de otros pintores, no son convencionales, aunque intenta captar la incidencia de la luz sin apenas darse cuenta. Sus paisajes, aún sin obsesión incorporan fragmentos de bosques inexistentes, dan importancia a las sombras de los árboles, estableciéndolos a partir de perspectivas y zonas de enfoque que no son las convencionales o por los menos las típicas de siempre.

Trabaja en formatos vertical y horizontal, dependiendo de la temática, aunque, en según que casos, no es cuestión de la temática sino de la idea en sí misma y no de la serie. En definitiva su obra está nutrida de un desarrollo fuera de todo lo conceptual; se forma a partir de ideas, que le sugiere el propio sistema o técnica que el mismo ha desarrollado con la experimentación y que luego transforma en temáticas variopintas. Es un pintor definitivamente diferente, aunque la idea de ser al común esté subyacente. Es decir, que su técnica es más un misterio que una razón de pintar y por esta razón es un pintor… pintor. Solo poniéndote delante de su obra entenderás porque me movió todas estas palabras.

 

A.R.

psicóloga transpersonal.

 

Comments ( 2 )

  • Jacobo says:

    Ahimsalara, me parece muy acertada tu cr´tica constructiva. (no soy de muchas palabras… :-) )
    Desde luego que Jaigarr tiene un mundo propio, lleno de color.

    Un abrazo a los dos desde Palma de Mallorca,

    Jacobo.

  • Jaime says:

    gracias, muchas e infinitas LARA por estas tus palabras dificiles de superar por crítico alguno, puesto que les costará imbuirse tanto del arte a comentar como tu has hecho. Ellos habitualmente pasean entre cuadros, o imagenes de cuadros y desde la distanciación intelectual lanzan sus frases con disimiles tinos. En su descargo comentar que la mayoría de pinturas en internet volcadas y en exposiciones liberadas… a mí no me ayudarían a lisonjear al humano pintor.
    Liberto de la captura de ser el pintor-creante me despiertan los cuadros en ocasiones reflexiones similes a las tuyas… viéndolas me anhela furibundamente conocer a su creador y desentrañar sus misterios. Son de tal belleza algunos cuadros o partes de ellos, que me saltan las lagrimas secas… cual perdigones descartuchados. No exagero ni letra minuscula.
    Jaigarr

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